viernes, 19 de agosto de 2011

En el país, pocos niños sobresalientes cuentan con un ambiente propicio

* Se requiere avanzar en el desarrollo de mecanismos para detectarlos a tiempo, dice joven sicólogo

* Muchos son catalogados como hiperactivos, con déficit de atención o problemáticos, señala


Laura Poy Solano
Periódico La Jornada
Viernes 19 de agosto de 2011, p. 39
En México al menos 3 por ciento de la población de niños y adolescentes pueden ser superdotados, por lo que es necesario que tengan acceso a un diagnóstico preciso que evite que sean catalogados como hiperactivos, con déficit de atención o problemáticos, afirmó Andrew Almazán Anaya, quien a sus 16 años es el sicólogo más joven del país.

En conferencia de prensa, donde se dio a conocer que en tan sólo dos años concluyó las 78 asignaturas del programa académico que lo acredita como licenciado en sicología por la Universidad del Valle de México (UVM), destacó que para los menores superdotados, de los cuales, insistió, hay por lo menos un millón en el país, lo más difícil es que no siempre hay condiciones en la escuela para que desarrolles todo tu potencial, pues suelen etiquetarte como distraído o inquieto.

Andrew, quien fue el primer niño en México en cursar estudios universitarios, pues desde los 12 años asiste a la Universidad Panamericana, donde cursa la carrera de medicina, señaló que a los nueve años decidió abandonar el sistema escolarizado y avanzar más a mi propio ritmo. Un año más tarde concluyó su educación básica por medio de exámenes a título de suficiencia ante la Secretaría de Educación Pública, y a los 11 logró concluir el bachillerato.

Desde los tres años de edad, agregó, me interesó aprender a leer, pero también la música clásica, la historia y geografía. Estos son rasgos característicos que comparten muchos niños superdotados, el desarrollo de aficiones poco comunes para otros niños.

Pese a que desde muy temprana edad mostró aptitudes para la memorización y el aprendizaje, reconoció que en México aún es necesario avanzar en el desarrollo de mecanismos que permitan detectar a tiempo a un mayor número de niños superdotados, pues son pocos los que logran alcanzar las mejores condiciones para su desarrollo.

Asdrúbal Almazán Meléndez, padre de Andrew y director del Centro de Atención al Talento (Cedat), reconoció que tras concluir el bachillerato a los 11 años, no teníamos ninguna opción concreta para que estudiara la universidad, pero mediante la difusión de su caso nos llegaron invitaciones de universidades nacionales y extranjeras, incluso de la Johns Hopkins y la Universidad de Nuevo México, en Estados Unidos.

Cuestionado sobre la decisión de optar por universidades privadas, reconoció que son las más interesadas en convocar a sus aulas a niños con talento para subir el prestigio de sus instituciones, porque saben con seguridad que serán alumnos exitosos, por lo que existe una búsqueda de estos chicos.

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