sábado, 15 de mayo de 2010

Obama ofrece poner fin a relaciones íntimas entre petroleras y gobierno

* Arremete con tono inusualmente duro contra trasnacionales involucradas en el derrame


* Ordena una reforma de dependencias federales encargadas de aprobar las perforaciones en el mar


* No voy a tolerar más dedos acusadores ni irresponsabilidad; compañías deben pagar daños, dice


* El organismo de control autorizó operar a BP sin haber obtenido ésta los permisos: New York Times


Afp, Dpa, Reuters y Notimex

Periódico La Jornada
Sábado 15 de mayo de 2010, p. 20


Washington, 14 de mayo. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, afirmó hoy que comparte el enojo de los residentes de las zonas afectadas por el inmenso derrame petrolero en el Golfo de México, por lo que prometió una revisión de los procedimientos de perforación en el mar y ambientales y juró poner fin a las relaciones íntimas entre la industria y las agencias públicas de control.

Al arremeter en un tono inusualmente duro contra las tres compañías petroleras involucradas en el derrame de crudo en las costas frente al estado de Luisiana, el mandatario criticó el ridículo espectáculo que dieron por tratar de culparse mutuamente de la tragedia ante una comisión del Senado, cuando todas deberían asumir sus responsabilidades.

Se refería a la actuación que tuvieron los ejecutivos de la British Petroleum (BP), Halliburton y Transocean, que se tiraron unos contra otros. En ese sentido, el mandatario indicó que se trabaja para contener la devastación potencial en las costas del golfo y asegurarse de que las compañías responsables paguen los costos y no los contribuyentes.

Dijo que había ordenado una reforma de total de las agencias federales encargadas de autorizar las perforaciones en el mar y anunció que se revisarán las formas en que se hacen cumplir las normas de protección ambiental, a fin de evitar futuros desastres en alta mar como el del 20 de abril tras una explosión y el hundimiento de la plataforma Deepwater Horizon, que dejó 11 muertos.

La Casa Blanca dijo que Obama está profundamente frustrado por el hecho de que el petróleo sigue fluyendo a borbotones en el Golfo de México, tres semanas después del accidente.

Incluso, tanto legisladores como expertos advirtieron en las últimas horas que la fuga de crudo puede ser hasta 10 veces más intensa que la estimación original de 800 mil litros diarios.

No voy a tolerar más dedos acusadores ni irresponsabilidad, dijo el mandatario tras la junta con sus asesores. Visiblemente enojado, Obama señaló que el gobierno federal también tiene que asumir responsabilidades y prometió un control más estricto sobre la industria petrolera, luego de que medios de prensa acusaron de negligencia al gubernamental Servicio de Manejo de Minerales (MMS, por sus siglas en inglés).

El desastre puso en evidencia la laxitud de los controles sobre la industria petrolera. The New York Times informó que el MMS, organismo federal encargado de controlar las perforaciones petroleras, autorizó a la británica BP a realizar operaciones sin haber obtenido antes los permisos de rigor.

Añadió que no sólo se le otorgó ese tipo de permisos a la trasnacional británica, responsable del accidente de la plataforma marina petrolera, sino que hubo docenas más de autorizaciones a otras petroleras que tampoco llenaban los requisitos de seguridad que establece la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA).

De esta manera la NOAA, que es la encargada de proteger las especies en peligro de extinción y los mamíferos marinos, es también parcialmente responsable. Esta agencia en repetidas ocasiones había advertido que esas perforaciones afectan la vida animal en la zona, pero desde enero de 2009 el MMS había aprobado unos 346 proyectos de perforación.

Al respecto, Obama dijo haber ordenado al secretario del Interior, Ken Salazar, asumir una revisión del MMS que supervisa la perforación mar adentro y decidió dividirlo en dos entidades, de modo que una se encargue sólo de las perforaciones y otra de las regalías petroleras. De esa manera, no hay conflicto de interés, real o percibido, dijo el mandatario.

En una sesión del miércoles ante el Congreso estadunidense, el organismo fue acusado de tener en los últimos años una postura poco estricta con la industria del petróleo e incluso de corrupción. En concreto, el MMS se abstuvo de comprobar la idoneidad de la válvula de seguridad en la boca del yacimiento petrolífero antes de su instalación, lo que derivó en el desastre petrolero de la BP.

Científicos que analizaron en un video distribuido por BP cuán lejos y rápido se mueven las partículas de petróleo, declararon a medios estadunidenses que del pozo fluyen en realidad más de 10 millones de litros diarios. Esto es, desde los 5 mil barriles por día (795 mil litros) citados por la trasnacional británica a 100 mil barriles (15.9 millones de litros).

El ejecutivo de la BP Doug Suttles impugnó las nuevas estimaciones alegando que no había forma confiable de medir la fuga, que amenaza las costas de Misisipi, Florida, Luisiana y Alabama.

El último esfuerzo de la empresa por contener la fuga consiste en un intento por conectar un embudo en el fondo del mar, sobre el pozo, para aspirar desde allí el crudo hacia un buque contenedor. Los trabajos comenzaron el pasado jueves, pero el proceso está llevando más tiempo del esperado ya que se trabaja a mil 500 metros bajo el mar, anunció la BP.

El almirante de la Guardia Costera Thed Allen, a quien Obama encargó que supervise la respuesta contra la marea, dijo que la mancha está fragmentándose en manchas más pequeñas y numerosas, y aseguró: Eso es bueno y malo a la vez. Como se dispersa ampliamente es muy difícil de manejar, pero al mismo tiempo el derrame llega a la costa en pequeñas cantidades.

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